Vale la pena vivir


marzo 16, 2020

La fe, antídoto contra el vacío existencial

En un mundo donde confundimos felicidad con placer, poder y tener compartimos 10 puntos que nos ayudarán a dar sentido a nuestra vida.

1. Todo ser humano, por naturaleza, desea vivir una vida con sentido.
No nos basta con vivir, con pasar los días y con entretenernos con miles de disputas y habladurías; deseamos vivir una vida con sentido, que merezca la pena, que tenga valor en sí misma.

2. No existe una respuesta científica a la pregunta por el sentido.
La ciencia explora los hechos, trata de comprender la lógica que les une y explicarlos a través de leyes de carácter universal, pero no analiza los valores, lo que realmente es importante vivir. Lo que verdaderamente tiene valor es un debate que trasciende a la ciencia.

3. La búsqueda de sentido no es una tarea menor: está en juego la misma felicidad de la persona. Cuando un ser humano experimenta que su vida, lo que hace cotidianamente, tiene valor, posee sentido, experimenta que su vida es valiosa y se siente feliz. Ello no le exime del cansancio, de la fatiga y hasta de la indignación, pero siente que su tarea es útil, que, a través de ella, construye alguna forma de bien.

Sin embargo, cuando uno percibe que su vida está vacía, cuando no le llena lo que hace, cuando siente que nada de lo que dice o de lo que hace posee valor en sí mismo, experimenta que su vida es tediosa, irrelevante, completamente estéril. Entonces sufre lo que algunos denominan el vacío existencial.

4. La necesidad de sentido es una necesidad de orden espiritual.
Es propia de un ser complejo como la persona, de un ser que no tiene bastante con alimentarse, defenderse y procrear. Se pregunta por qué está en el mundo y cómo debe gestionar el escaso tiempo de que dispone entre el nacimiento y la muerte certera.

5. La fe es un antídoto al vacío existencial, pero no es el único.
Muchas personas que viven su vida sin Dios perciben que su vida tiene sentido porque construyen a través de ella algo noble y valioso, útil para los otros, y ello les llena. El discurso sobre el sentido, pues, no es unívoco. Existe una pluralidad de modos de dotar la vida de sentido.

6. Desde la opción creyente, lo que realmente da sentido a la vida, lo que la hace una experiencia digna de ser vivida, es el amor.
El amor se puede dar y recibir a través e ella. Una vida sin amor carece de sentido. El ser humano está hecho para amar, esta es su finalidad inherente, con lo cual solo puede colmar de sentido su vida si es capaz de dar amor y recibirlo.

7. Desde la opción creyente, la vida es un don, algo que no nos pertenece.
Todo ser humano está llamado a decidir qué va a hacer con ella, cómo va a dotarla de significado. El sentido no se aprende en los libros, se aprende por ensayo y error, viviendo. La fe en Dios no aparta del mundo ni es ajena a los quehaceres concretos de los hombres. Creer en Dios es vivir la vida como un don, como algo valioso que deber ser protegido y cuidado. No sólo la propia vida es valiosa, todas las formas de vida lo son.

8. Cuando se observa la naturaleza desde los ojos de la fe, la naturaleza se convierte en creación de Dios.
La fe nos hace respetar más la naturaleza, pues nos hace reconocer en ella una gramática escrita por Dios y una morada que nos ha confiado para cultivarla y salvaguardarla.

9. Lo que realmente da sentido a la vida es el amor
Fuimos creados para amar y el mayor ejemplo de amar hasta el extremo nos lo dio el mismo Jesús entregando su vida por cada uno de nosotros. “Nadie tiene amor más grande que quien da la vida por sus amigos” Juan 15, 13

El Apóstol San Pablo en su carta a los Corintios afirma “Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como campana que resuena o platillo que retumba. Y aunque tuviera el don de hablar de parte de Dios y conociera todos los misterios y toda la ciencia; y aunque mi fe fuera tan grande como para trasladar montañas, si no tengo amor nada soy. Y aunque repartiera todos mis bienes a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve”. 1 Corintios 13, 1-3

10. Los Sacramentos nos ayudan
Así como las vitaminas vienen en los alimentos, la Gracia y el sentido nos la da Dios a través de los sacramentos. Los sacramentos son como los canales por los que Dios nos hace llegar el agua de la gracia que necesitamos para vivir. Dios puede hacer llegar la salvación a los hombres de mil modos, pero los caminos más eficaces son los siete sacramentos que Él instituyó y entregó a la Iglesia. Si estamos lejos de los Sacramentos estamos lejos del sentido y de la vida.

Lo que da sentido a la vida humana es
a) ser útil a los demás
b) paliar su sufrimiento
c) construir belleza
d) forjar unidad allí donde hay dispersión y
e) ofrecer a otros la posibilidad de vivir la aventura de la existencia.

Contáctenos
Curia Arzobispal Arquidiócesis de Manizales
Carrera 23 # 19-22 (Centro) - PBX 884 33 44 comunicaciones@arquidiocesisdemanizales.com
Todos los derechos reservados Arquidiócesis de Manizales Copyright © 2020

Realizado por la Delegación Arzobispal para los Medios de Comunicación