Cuando el dinero no alcanza


Equipo de comunicaciones febrero 29, 2020

Vivimos en un sistema que nos invita al gasto contínuo.
El dinero no alcanza porque vivimos en un mundo consumista, algunos hablan de la “era del consumo”. Todo nos invita a comprar, consumir y adquirir. La felicidad del ser humano está hoy fuertemente marcada por la experiencia de tener y consumir. Basta ver redes sociales, televisión, escuchar radio o simplemente caminar por nuestras calles y vemos como todo gira en torno al comprar y vender.

Al estado tampoco le alcanza el dinero
Vemos también como los presupuestos del país, municipios y departamentos tampoco alcanzan para cumplir y abarcar todas las necesidades de los ciudadanos, sumado a los alarmantes índices de corrupción. Los impuestos y recaudos del gobierno también suben permanentemente. A gran escala pareciera que tampoco le alcanza el dinero a las grandes marcas y empresas que ahora son esclavas de las metas, altos presupuestos y el mejoramiento permanente de índices.

Todo dura menos
La mayoría de los productos que consumimos son menos durables. El ser desechables a corto plazo asegura el deseo de consumo de nuevo. La obsolescencia programada es necesaria para que la sociedad consumista sobreviva.

El consumismo nos consume
Vivimos en una sociedad angustiada por no tener, nos angustia no tener ni poder tener, el consumismo nos agobia y deprime. Hoy se mata por dinero, es causa de suicidios ante quiebras económicas inminentes. En últimas el mundo de hoy ha idolatrado el dinero. El Papa Francisco califica el consumismo como una “gran enfermedad” de nuestros días.

Todo lo que compras con dinero es pasajero
Muchas veces sentimos y somos testigos que el ser humano, aún teniéndolo todo, no es feliz, siempre está incompleto, nunca se sacia, siempre quiere más y más. “El mundo y todos sus atractivos pasan, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. 1 Juan 2, 16

El Catecismo de la Iglesia Católica en el numeral 377 describe la triple concupiscencia o inclinación al mal del ser humano, consecuencia del pecado original que lo somete a los placeres de los sentidos, al poder y el tener.

Necesitamos los apetitos, tanto los sensibles como los espirituales, para movernos incluso hacia la consecución del bien, pero esto no significa que el ser humano pueda seguir de forma indiscriminada sus apetitos, sino que debe de orientar su deseo, de manera que aquello que busca sea lo que realmente le lleve al bien más alto.

Necesitamos tener cosas, incluso dinero, más no que las cosas ni el dinero nos tengan a nosotros. El dinero es un medio, no un fin. “No amontonen tesoros en esta tierra, donde la polilla y la herrumbre echan a perder las cosas, y donde los ladrones perforan muros y roban. Amontonen mejor tesoros en el cielo”. Mateo 6, 19

¿Qué dice Jesús sobre el dinero?
“Ningún criado puede servir a dos señores, pues odiará a uno y amará a otro, o será fiel a uno y despreciará a otro. No pueden servir a Dios y al dinero”. Lucas 16,13 El Papa Francisco ha dicho en varias oportunidades “No lo olviden, el demonio entra por los bolsillos”.

Lo que puede y no puede hacer el dinero
Él puede comprar una casa, pero no un hogar;
Él puede comprar una cama, pero no el sueño;
Él puede comprar un reloj, pero no el tiempo;
Él puede comprar un libro, pero no el conocimiento;
Él puede pagar al mejor médico, pero no nos da la salud;
Él puede comprar un título, pero no la honestidad y el respeto;
Él puede comprar la sangre, pero no la vida;
Él puede comprar el sexo, pero no el amor verdadero.

La fiebre consumista llega con la Navidad
Se acerca la Navidad y lo primero que llega con ella es el consumismo desbordado, muestra de ello es que ya vemos almacenes y centros comerciales inundados de adornos y cosas que quizás no tienen que ver mucho con la verdadera Navidad enmarcada en la sencillez y humildad de un pesebre.

Lo que verdaderamente importa de la Navidad es gratis. La Navidad de muchos se puede convertir en una lista de incontables regalos, muchos de ellos entregados simplemente por compromiso social, pero sin saber demasiado si las personas quieren celebrar o si tienen razones para hacerlo.

8 consejos prácticos para manejar el dinero

  1. Primero, atienda su compromiso con Dios. Devuelva primero el diezmo que pertenece al Señor. Si no hacemos esto, echamos a Dios del control de nuestra vida. “Así te bendecirá Dios, en todas las labores que emprendas”. Deuteronomio 14, 29
  2. Haga un diagnóstico real de su economía. No oculte la realidad, sepa realmente cuanto tiene, cuanto debe y cuales son sus compromisos.
  3. Planee en equipo. Trabaje en pareja “Mejor son dos que uno, pues juntos se obtienen mejores resultados de sus esfuerzos”. Eclesiastés 4, 9
  4. Haga un presupuesto. Sepa concretamente cuando dinero le ingresa y cuanto dinero se gasta y en que. Es muy conveniente tomar nota de todos los ingresos y gastos. “Si uno de ustedes piensa construir una torre, ¿no se sienta primero a calcular los gastos y ver si tiene para acabarla?” Lucas 14, 28. Pregúntese ¿Cómo va a distribuir sus ingresos? ¿Cuánto va a separar para los gastos fijos y variables del hogar? ¿Cómo va a hacer sus economías y ahorros?
  5. Defina prioridades. Como matrimonio deben decidir cuales son sus metas financieras. Puede ser que su meta sea el pagar sus deudas, el comprar un auto, comprar una casa o estar preparados para tener hijos.
  6. Ahorre. No sea un comprador compulsivo, no gaste lo que no tiene, no busque aparentar, mire siempre las consecuencias de lo que hace.
  7. No se endeude. Las deudas son una atadura. Al menos aquellas en las que nos vemos inmersos, no tanto porque requiramos comprar algo, sino por ese afán, casi de avaricia, de tener más y más. Es necesario romper el ciclo de las deudas. Decídase a no incurrir más en otra deuda. Durante toda su vida usted se ha estado metiendo en deudas, niéguese mil cosas antes que endeudarse. «No te comprometas por otros, ni salgas fiador de deudas ajenas”. Proverbios 22,26 «Porque si no tienes con qué pagar, te quitarán hasta la cama en que duermes». Proverbios 22,27
  8. Cuidado con las soluciones rápidas o soluciones milagro. Ni comprar la lotería, el baloto, ni echar más chances es la solución. No acuda a las pirámides ni a sistemas denominados multinivel. Sea realista, de eso tan bueno no dan tanto. No acuda a los gota a gota.

El dinero es como el fuego, es de mucha utilidad, pero también puede ser muy peligroso. Por este motivo, necesitamos dominarlo.

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